25 marzo 2021
Documentarnos para una actividad es un trabajo que siempre nos ha gustado. Hay a quien le da por otra cosa y a nosotras nos ha dado por esto. Sumergirnos en archivos, bibliotecas y rincones de internet en busca de tal o cual dato es una tarea que disfrutamos enormemente. Sin embargo, en el caso de la investigación sobre Hacienda Nadales o Finca San José la búsqueda nos ha enganchado de un modo muy especial.
Con la idea de organizar unas visitas guiadas a la finca y con la colaboración de Esca Catering, a finales de 2020 empezamos a explorar a fondo la historia de esta finca en un trabajo que enseguida nos entusiasmó. Cada vez que tirábamos de un hilo, nos encontrábamos ante un tema si cabe más interesante que el anterior y así sucesivamente.
En este sentido, debemos decir que la tarea nos ha sido muy grata gracias a la calidad de las investigaciones previas, en especial las de Eva María Ramos Frendo, Manuel Morales Muñoz, Manuel Muñoz Martín, Amparo Quiles Faz y Blanca Lasso de la Vega.
Fue en la tesis de Lasso de la Vega donde encontramos la alusión a una crónica periodística publicada en el semanario El Folletín (puedes descargarlo aquí), que relataba la visita de unos príncipes italianos a Málaga y en la que se mencionaba al arquitecto romano Cipolla como autor del diseño de la imponente casa-palacio. Esta fue la pista que nos condujo a localizar en la Accademia di San Luca en Roma unos planos del arquitecto Antonio Cipolla que, con fecha de 1870, se correspondían con las líneas del palacete de Nadales. La leyenda escrita en el plano, en donde se menciona al Sr. Heredia, así como el hecho de que la familia Heredia pasara en 1869 una buena temporada en Roma nos confirmaban que habíamos dado con los planos de la casa. Este hallazgo lo disfrutamos muchísimo.

También nos ha ayudado mucho la disposición del equipo del Centro Asistencial de San José, vinculado a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, que nos ha prestado su tiempo a la hora de consultar escrituras antiguas y archivos fotográficos. Aprovechamos asimismo para agradecer a todos los parientes y descendientes de los Heredia a los que hemos llamado (¡no han sido pocos!) su colaboración a la hora de buscar fotos entre los álbumes antiguos de la familia. Hemos encontrado imágenes muy significativas.
A continuación os ofrecemos un resumen de esta historia, con la confianza de contribuir, de algún modo, a acercarla un poco más a malagueños y mentes curiosas. Porque hay lugares en los que el recuerdo permanece impregnado de una manera especial y merecen ser contados para volver a darles vida.
ORÍGENES DE LA FINCA: LOS ORDÓÑEZ
Desde el siglo XVIII y durante cuatro generaciones, la hacienda estuvo vinculada a la historia de la familia Ordóñez, hidalgos de sangre y ligados principalmente a la carrera militar. Fueron sus primeros propietarios conocidos y fue en este periodo cuando la denominación cambió de Nadales a San José. Los Ordóñez la enriquecieron con nuevos terrenos e infraestructuras, como casas de labor, una casa principal, albercas y un molino de aceite, entre otros. También la dotaron de agua potable del entonces recién construido acueducto de San Telmo. La finca, dedicada en gran parte al cultivo del limón, llegó a tener cerca de 96 fanegas de terreno (más de 600.000 metros cuadrados) hasta que mediados del siglo XIX fue dividida en lotes en una de las herencias.


LOS AÑOS DE ESPLENDOR: LOS HEREDIA
Entre 1864 y 1868, lote a lote, la finca volvió a sus dimensiones originales. El artífice fue Tomás Heredia Livermore, cabeza del enorme imperio siderúrgico, industrial y comercial levantado por su padre, el riojano Manuel Agustín Heredia. Los Heredia fueron el máximo exponente de una nueva Málaga, próspera y burguesa. La élite social de una ciudad que en estos años era, junto a Barcelona, motor de la economía del país. Un lugar lleno de oportunidades para aquellos que querían probar fortuna y en el que los apellidos locales se mezclaban con los extranjeros, así como con otros del norte de España.
Esta alta burguesía era culta y, gracias a sus actividades comerciales, estaba al corriente de las últimas tendencias que surgían en las grandes capitales europeas. Sus miembros viajaban a menudo y gustaban de imitar las costumbres de la aristocracia, especialmente la extranjera. Tener en el campo una villa de recreo y evasión era una de ellas. Con este fin adquirió Tomás Heredia la Hacienda San José, para hacer en este inmenso terreno lo que ya había visto en otros lugares, entre ellos la cercana finca de La Concepción, propiedad de su hermana Amalia y de su cuñado Jorge Loring.

Tomás Heredia Livermore y su mujer, Julia Grund, encargaron el diseño de una gran casa-palacio al arquitecto Antonio Cipolla, uno de los más célebres de la recién unificada Italia. En 1870 Cipolla proyectó un edificio inspirado en los palacios renacentistas italianos que tan bien debía conocer, siguiendo el gusto historicista y neoclásico que imperaba por aquellos años. Con una original planta en forma de H mayúscula y un impresionante pórtico de cuatro columnas, su arquitectura se pensó en permanente relación con el jardín, también creado en esta época. Los grandes ventanales comunican ambos espacios y las balaustradas son una invitación a pasearlos tanto físicamente como con la mirada.

EL JARDÍN DE SAN JOSÉ
Frente a la casa y desarrollado en pendiente, el jardín es sin duda una de las joyas de la hacienda, por su valor botánico e histórico. Se inspiró en el estilo paisajista inglés, en el que las plantas parecían crecer de un modo libre, espontáneo, en consonancia con los ideales románticos de la época, que concebían la naturaleza como una fuerza majestuosa, sublime y evocadora de profundos sentimientos. Sin embargo, nada en su diseño es al azar. Cuidadosamente dividido en cincuenta parcelas, el jardín de San José imita una exuberante selva en la que perderse y sorprenderse a cada paso, descubriendo, aquí y allá, fuentes, cascadas, riachuelos, una gruta e incluso un pequeño lago cruzado por un puente.

Especies exóticas se mezclan con las mediterráneas, estructuradas en diferentes niveles: desde las plantas rastreras a los grandes árboles, pasando por los arbustos y árboles de pequeño tamaño. Hay ejemplares únicos que nos llaman la atención por su tamaño y majestuosidad, como las araucarias, el gran cedro del Himalaya, las diferentes variedades de palmeras o las de ficus, entre otros.
Este jardín es muestra del gran interés por la botánica y, en especial, la floricultura que se desarrolló en la Europa del XIX. Málaga, habitada por tantas familias extranjeras, fue especialmente sensible a esta tendencia. Se realizaban concursos y exposiciones en los que cada casa estaba representada por sus mejores logros botánicos y, en este contexto, el de San José era uno de los jardines destacados. Contaba con siete invernaderos de los que se conserva actualmente uno y en donde se cultivaban las especies exóticas con las que luego competían en los certámenes. Palmeras, pándanos, cicas, dracenas, filodendro, piñas, tés y maranta eran sus especialidades.

SAN JUAN DE DIOS
En el último tercio del siglo XIX, los negocios de la Casa Heredia comenzaron a atravesar graves dificultades. La producción de hierro, que tanta riqueza les había proporcionado, no conseguía hacer frente a la siderurgia del norte, que competía muy fuerte una vez superadas las guerras carlistas. Llegaba el declive de la familia que, junto con otros bienes, hipotecó la hacienda para tratar de conseguir liquidez económica que reflotara sus negocios. Sin embargo, las previsiones no se cumplieron y, tras la muerte de Tomás Heredia en 1893 y de Julia Grund en 1903, la propiedad pasó a los Larios, autores de los préstamos concedidos a los Heredia.
De los Larios la finca pasó en 1912 a un empresario de origen francés llamado Enrique Jonqueres, periodo durante el que parece que estuvo bastante descuidada. Finalmente, en 1922, fue vendida a una sociedad vinculada a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios que, fiel a su encomienda de siglos, inauguró en 1923 un moderno sanatorio psiquiátrico. Comenzaba así una nueva etapa para la hacienda.

Con un equipo formado por médicos, auxiliares y los propios hermanos de la Orden, San José se convirtió en un lugar de referencia en España para el tratamiento de enfermedades psiquiátricas. Las nuevas terapias que aquí se aplicaban encontraron en el entorno privilegiado de la finca un poderoso aliado. Los cuidados médicos que recibían los residentes se combinaban con un programa de laborterapia o terapia a través del trabajo orientado a fomentar su autoestima, responsabilidad y la siempre estimulante sensación de sentirse útil a los demás. Con sus jardines, su huerta, sus grandes espacios al aire libre, la hacienda resultaba un lugar idóneo para ello.
Este trabajo social sigue activo en nuestros días, pues la Orden es aún la propietaria de la finca y continúa su labor en los nuevos edificios que se construyeron posteriormente, más adecuados a las necesidades actuales de los residentes.
La casa-palacio y los jardines históricos retomaron su antiguo nombre de Hacienda Nadales y, gestionados por Esca Catering, hoy ofrecen a los malagueños un lugar privilegiado para sus celebraciones, añadiendo así un nuevo capítulo su ya larga historia.

Si después de leer este artículo te apetece visitar con nosotras la Hacienda, consulta nuestro calendario de visitas guiadas aquí. Puedes apuntarte de modo individual a alguna de las visitas que tengamos programadas o concertar una visita privada para tu grupo en el 636 646 145.
