
Todo ocurre en la cara. Si observamos con detenimiento un rostro podemos llegar a leer en él la vida de una persona. Pero, ¿y si ese rostro se oculta tras una máscara? ¿Y si la máscara, en vez de ocultar, muestra? ¿Rostro y máscara pueden llegar a confundirse?

Cuestiones como éstas se pusieron de manifiesto en la exposición Máscaras. Metamorfosis de la identidad moderna, con la que el Museo Carmen Thyssen Málaga nos propuso explorar la evolución del retrato desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX . Un total de 106 obras de más de 40 artistas nacionales e internacionales, entre los que se encontraron Goya, Solana, Ensor, Modigliani, Picasso o Gauguin, nos invitaron a indagar en cómo la vertiginosa modernidad que devoraba la Europa de entonces propició la búsqueda de un nuevo lenguaje para la representación de la figura humana.

Fue, sin duda, una de las exposiciones más interesantes organizadas en el museo y que visitamos en diferentes ocasiones ofreciendo a los grupos una serie de recorridos artísticos guiados por Rocío González, especializada en Historia del Arte.

