Los guardianes del mar. Arte y desarrollo sostenible en las aulas

Entre enero y marzo de 2020, estuvimos sumergidas en un proyecto que nos tuvo muy enganchadas, pues de algún modo intuimos que nos adentramos en un camino de largo recorrido.

Los guardianes del mar fue un taller dirigido a alumnos de tercer curso de Infantil y primer y segundo ciclo de Primaria. Lo realizamos como parte de la oferta educativa para los colegios del Ayuntamiento de Málaga, institución con la que hemos colaborado en cursos anteriores y con cuyo equipo nos sentimos muy a gusto trabajando. La actividad también contó asimismo con el apoyo de CIFAL Málaga, cuyos objetivos están tan alineados con los nuestros en esta ocasión.

El diseño del taller tuvo un doble fin. Por un lado, concienciar a los niños sobre la importancia nuestros hábitos en el cuidado de la Tierra, sobre cómo acciones aparentemente insignificantes como tirar una toallita a un váter puede influir en la vida de un animal marino que vive a kilómetros de nuestra casa. Por otra, informarles a ellos –y también a muchos profesores que no habían oído hablar de ello– de la existencia de un plan global para el cuidado del planeta: la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Con este doble propósito planteamos una actividad que, como suele ser habitual en nuestras propuestas, incluyó el arte como herramienta para trabajar conceptos que pueden resultar complicados si los explicamos de otro modo. Así, propusimos a los niños un debate en torno a una serie de obras de arte que nos fueron introduciendo en el tema que queríamos tratar: la sostenibilidad, es decir, el desarrollo que satisface las necesidades del presente pero sin comprometer las de las futuras generaciones.

Tras el diálogo en torno al arte, el juego nos sirvió para continuar adentrándonos en la materia, en la necesidad de cuidar nuestro mar, plasmado en el ODS 14-Vida Submarina. En esta parte de la dinámica, todos buceamos bajo un gran mar en el que descubrimos cómo afecta la contaminación de las aguas a la vida de los animales marinos.

A continuación, el trabajo creativo nos sirvió para dibujar y dar color al mar que queremos, formando entre todos un mural que se quedó con ellos en clase para recordar la importancia de cuidar del planeta desde el día a día de nuestras casas.

Y para que esto no se quedara en una mera actividad de un día, por último planteamos a los profesores una actividad de seguimiento, que consistió en un triple reto con el que, de forma voluntaria, les invitamos a cambiar nuestros hábitos con las siguientes acciones: sustituir las botellas de plástico por cantimploras; eliminar el papel de aluminio de las meriendas sustituyéndolo por fiambreras; y dejar de utilizar toallitas en la medida de lo posible, pues si bien es cierto que son muy cómodas, también lo es que son muy perjudiciales para nuestras aguas.

Como os decíamos al principio, aún nos queda mucho camino por recorrer. Nosotras también aprendimos mucho con esta actividad, tanto porque nos empuja a investigar y a cuestionarnos constantemente, como por el hecho de encontrarnos ante docentes que llevan ya hecho un grandísimo trabajo en este sentido. Entrar en contacto con ellos y su alumnado nos resultó tremendamente inspirador.

Y así, entre todos, construimos piedra a piedra el mundo que queremos.

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