Conociendo mundo. Visitas-taller para familias en el Museo de Málaga

Noche en Blanco 2019

Cuentan que los fenicios cosían con sus barcos el Mediterráneo, llevando y trayendo los más extraños productos del mundo conocido. Fundaron ciudades, conectaron culturas y nadie como ellos dominaba el arte de la navegación, pero… ¿Quiénes eran en realidad? ¿Por qué emprendieron tantas aventuras? ¿Qué queda de ellos hoy en nosotros? Sobre estas cuestiones trató la visita-taller Conociendo mundo, celebrada en el Museo de Málaga con motivo de la Nochecita en Blanco, la serie de actividades paralelas a la Noche en Blanco 2019.

La visita comenzó en las salas de la colección de Arqueología, rodeados por algunos de los más destacados hallazgos vinculados a los fenicios en Málaga. Allí, de una caja misteriosa, fuimos sacando una serie de objetos que nos sirvieron para explicar quiénes fueron estos hombres y por qué hoy su legado es tan importante para nosotros: un mapa, a maqueta de un barco, tablones de madera, estopa, brea… A través de ellos conocimos su origen oriental, comprendimos por qué se lanzaron a explorar el mundo y cómo consiguieron convertirse en los mejores navegantes de su tiempo..

También aprendimos que Málaga fue fundada por los fenicios y que nuestra costa concentra un gran número de yacimientos arqueológicos muy importantes para su estudio en todo el mundo. Uno de estos lugares es la necrópolis de Trayamar, donde se encontró un interesantísimo ajuar funerario cuya pieza clave es un medallón de oro excepcional en su contexto. Precisamente esta pieza fue la elegida para inspirarnos en la parte práctica de la actividad.

Imagen del medallón, foto de José Luis Filpo Cabana (CC)

El trabajo práctico consistió en reproducir, a una escala algo mayor, esta joya tan representativa del legado fenicio. Para ello, dimos a cada participante –niños y padres– una lámina de latón dorado que debían grabar con los mismos motivos que el medallón.

Nos iniciamos así en la milenaria técnica del repujado, a la vez que fuimos explorando la simbología, de clara influencia egipcia, de cada uno de los elementos que aparecen en la joya: la montaña o materia primigenia origen de la vida; las dos cobras, símbolo de la fertilidad del suelo y las aguas; los halcones de Horus, dios del cielo, la guerra y la caza; el creciente lunar, asociado a la diosa fenicia Tanit; el disco solar alado culminando el conjunto.

Los medallones quedaron chulísimos, pero lo que más nos gustó fue el buen sabor de boca con el que se quedaron tanto los padres como sus hijos. Si bien es cierto que los más jóvenes venían «entregados», también lo es que los más mayorcitos –algunos adolescentes– tenían sus reticencias hacia lo que consideraban una actividad «para niños pequeños». Ver cómo atendieron a las explicaciones y la dedicación con la que elaboraron su medallón fue realmente estupendo.

¡Ojalá podamos repetir la experiencia!

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